Menuda semanita llevamos desde que se presentara, el pasado lunes, la campaña de abonos del FC Cartagena para la temporada 2009/2010. La idea del presidente, Paco Gómez, de obsequiar al Padre Turpín con ser la imagen de la campaña ha generado un revuelo mediático que habla, a las claras, que ya estamos en una categoría superior. El lema “Bienaventurados los que creen” con la imagen del Padre alzando las botas de Mariano Sánchez a similitud de la ceremonia de la Eucaristía, no habría pasado a mayores sin la puntilla final de “somos la “ostia”.
El Padre Franciscano ya ha salido en las noticias deportivas de cadenas de televisión estatales como LaSexta o Antena3, además de ser entrevistado por José Ramón de la Morena en su afamado espacio radiofónico “El Larguero”.
Las críticas, como no podían ser de otra forma, han llegado desde los sectores más conservadores. El Obispado de Cartagena (residente en Murcia) ha criticado al Padre Turpín por estos hechos, e incluso blogs conservadores y ultracatólicos han llegado incluso a insultar al simpático profesor de lengua del colegio cartagenero de La Inmaculada. Curioso caso este el de la gente que siente el catolicismo en su máxima expresión, y en seguida caen en el insulto barato. Para mí que eso va en contra de lo que ellos creen, pero en fin.
Y por otro lado está el Cartagena, que se está frotando las manos con el éxito de la campaña, y es que ayer jueves la cifra de abonos retirados en apenas tres días era de 1.800, y hoy viernes a mediodía rondaba los 2.400. La tribuna alta y la grada lateral alta está a punto de quedar bloqueada para los socios del año anterior que no han renovado aún su carnet. ¡Señores! ¡que estamos a 19 de junio! la temporada en segunda división ni siquiera ha terminado, y el Cartagena ya está pensando si hará 8.000 ó 10.000 abonados.
Es la locura del fútbol en Cartagena. Desde hace un mes solo se habla de fútbol en la ciudad, la crisis y el desempleo pasan a un segundo plano; el fútbol es la pasión de la multitud y todos quieren un abono para acceder al Municipal cada quince días.
Durante la última década ser hincha del Efeséha significado ser objeto de mofa por la gran mayoría de la ciudadanía, de incredulidad acerca de nuestros actos (”¿en serio que vas a verlos?”).
Recuerdo con emoción el último partido de liga de la temporada 2002/2003 ante el Cádiz CF, creo que seríamos unas 600 u 800 personas en el estadio. Tras la nefasta dirección de Luis Oliver el club estaba al borde del abismo, la desaparición era cuestión de meses. Aquel podía haber sido el último partido del equipo que hoy nos hace soñar, pero aquel día todo el mundo le dió la espalda.
Los tiempos cambian, y este año en el último partido de la temporada, también contra el Cádiz, casi 14.000 personas abarrotaron el estadio y dejaron una imagen preciosa para la retina de cualquier aficionado. El Cartagonova lleno a reventar, con los colores blanquinegros, una olla a presión; y todo esto sabiendo que ahora vienen 21 partidos en casa para disfrutar de la Liga Adelante.
Los que estábamos…seguimos estando; los que vienen nuevos…bienvenidos; y los que llevan años sin venir…os estábamos esperando. ¡Somos la “ostia”!.
